Mis ojos son del color que deben ser,
me sirven para lo qué los necesito y eso me basta.
puedo ver, mirar y observar, a veces suele suceder
qué los cubro con mis párpados,
como escondiéndolos del mundo y entonces,
sale mi alma por mi boca y echa un vistazo al exterior;
es más verídica su visión, ella siente mejor y más bonito.
O más y peor, Depende. Por ejemplo, si se trata de ti,
prefiero cerrar los ojos, preferiría sentirte, observarte, al menos.
¿pero verte? No te vería. Te diré una cosa:
las personas cierran los ojos para los eventos más bonitos,
si besan, si sueñan, si el viento les sopla el flequillo y los despeina,
si los abrazan por la espalda, ¿has notado?
cierran los ojos no porqué no deseen ver,
sino porqué les apetece más sentir.
en esto radica la importancia de los párpados.
ellos saben qué hacer y lo comunican al alma, o viceversa.
Yo te veo a ti y mis párpados se abrazan entre sí.
Mis pies caminan hacia donde tú estás,
me acerco como quien ha descubierto una flor preciosa.
Y entonces ya no soy yo, ya no es mi cuerpo,
es mi alma qué te siente. Qué ha visto tus colores
y desea teñirse un poco con ellos.
¿Qué importa entonces el color de los ojos?
Tú los tienes oscuros, como una infinita noche.
Pero te prometo qué no hay colores más bellos
qué esos qué tienes cuando yo cierro los ojos.
Posdata: he olvidado desvélarme Abreu J. Rene
