Con tu nombre sensible desde antes en mi pecho, me es difícil y en vano sería evadir tu voz, que por alguna u otra razón, desconocida, claro, causa un extraordinario efecto en mi. Y se qué somos jóvenes, cariño, tenemos tiempo. Para un nuevo comienzo, uno diferente, uno donde yo de tu mano combine con el futuro, de sabernos detener un instante, para saber un instante de tenernos.
Mi realidad tiene un nuevo rumbo después de hallarte, mi vida se tornó en un antes y un después, tu amor fue o es la contraseña que me ayudó a cruzar el umbral de la soledad. Porque mi corazón estaba sumergido en un mundo jodido. Un mundo en el que sólo viven los sentimientos efímeros y aquellas personas que hablan del amor como algo que tiene “vida y muerte”. Si, en medio de este umbral te hallé, y te hallé como una lágrima en un libro olvidado, te hallé como se encuentra una moneda, te hallé en medio de mis miedos, te hallé y tu me hallaste perdido, como el sendero del amor, como un viraje en el camino.
Concédeme el deseo de sucéderme muchas noches, amanécerme muchos días, desvélarme a deshoras y a acompáñarme en mis soledades. Sucédeme sólo este tiempo, y si este tiempo es eterno, entonces pido que te quedes. Porque usted señorita, y yo, también sabemos de fe y de este buen amor que puede durar ésta y muchas vidas.
Abreu J. Rene
Posdata: he hallado el amor.

