viernes, 20 de febrero de 2015

Te hallé.



Después de hallarte, quiero hasta el último día de mi vida guardar en mis labios el sabor de los tuyos, y que mi cuerpo conserve tan solo tu aroma, 
sentarme en el rincón más sensible de tu mirada, bajo el silencio estático de inmóviles pestañas. 

Con tu nombre sensible desde antes en mi pecho, me es difícil y en vano sería evadir tu voz, que por alguna u otra razón, desconocida, claro, causa un extraordinario efecto en mi. Y se qué somos jóvenes, cariño, tenemos tiempo. Para un nuevo comienzo, uno diferente, uno donde yo de tu mano combine con el futuro, de sabernos detener un instante, para saber un instante de tenernos.

Mi realidad tiene un nuevo rumbo después de hallarte, mi vida se tornó en un antes y un después, tu amor fue o es la contraseña que me ayudó a cruzar el umbral de la soledad. Porque mi corazón estaba sumergido en un mundo jodido. Un mundo en el que sólo viven los sentimientos efímeros y aquellas personas que hablan del amor como algo que tiene “vida y muerte”. Si, en medio de este umbral te hallé, y te hallé como una lágrima en un libro olvidado, te hallé como se encuentra una moneda, te hallé en medio de mis miedos, te hallé y tu me hallaste perdido, como el sendero del amor, como un viraje en el camino.

Concédeme el deseo de sucéderme muchas noches, amanécerme muchos días, desvélarme a deshoras y a acompáñarme en mis soledades. Sucédeme sólo este tiempo, y si este tiempo es eterno, entonces pido que te quedes. Porque usted señorita, y yo, también sabemos de fe y de este buen amor que puede durar ésta y muchas vidas.


Abreu J. Rene 

Posdata: he hallado el amor.


viernes, 13 de febrero de 2015

Bella mujer.



Inmerso en el amor que siento por ella, por esa bella mujer. Y que cada día crece más, o no; ella influye tanto en mi el querer sentir mas, y no tengo de otra que darle rienda suelta a lo que siento. 

Siempre se retoca un poco con el maquillaje delante de mi, sin embargo insisto en decirle que su sencillez enamora, me enamora. Qué no hace falta nada, tan solo su bella sonrisa es mas que suficiente, ni mencionar su mirada. Reconocer qué, aun estoy en deuda conmigo mismo, y con esto me refiero a qué aun tengo mas que ofrecerle, y se que puedo, que debo, para que una que otra vez le demos mas cuerda al trecho que se cubica entre nosotros. 

He de admirar su belleza y admitir que, las más bellas palabras de amor se hablan en el silencio de una mirada, y ella me ha enseñado que al mirarle, en sus ojos puedo arribar a un mundo completamente lleno de ternura. 

Nada se asemeja tanto como a la alegría de verle sonreír, tan bella, tan única. Debo reconocer que, cuan enamorado estoy de ella. Y qué una de las mejores sensaciones es tener su mano junto a la mía, entrelazadas.

Mi amor por ella es libre y no le pido que se quede, sólo deseo que me suceda el tiempo necesario para vivirle plenamente, para que me viva enteramente. Quizá me contradigo, lo que no puedo contradecir es lo que siento por ella. 

Cada día la amo otro tantito más, con el mismo cielo, con la misma canción, con las ganas renovadas y el sentimiento a gritos. Y es que cuando me preguntan por ella, siempre termino contando cuánto la he amado.

Es que es una bella mujer y tiene ese bello poder de hacer todo renovable. Mis manos siempre necesitan estar llenas, ocupadas de ella, ya sea escribiéndole o acariciándole.

Y no, su ausencia no me hace olvidarle, ni mucho menos dejar de amarle, sino anhelar su presencia cada vez más. ¿Acaso el nido se olvida del ave cuando ésta sale a cruzar el cielo? No, porque ambos saben que siempre hay un regreso, ambos saben que son complemento y que ningún otro puede ocupar ese lugar. 

Porque siempre viviré queriéndole de nuevo, de hacerla poesía, amor mío, no es hacerla un ser perfecto. Es simplemente traducirle sincera y armónicamente en letras. Porque ella, le da claridad a mi deforme y extraño lenguaje. Porque sólo ella pone sereno a mi loco y desesperado amor.

Abreu J. Rene 

— Posdata: me he enamorado de una bella mujer.